Ariel se quedó observando a su acompañante, incapaz de creer que todo aquello no fuera más que una mera coincidencia. Se preguntaba cómo una hermana podría actuar de tal manera, recordando a sus propios hermanos que darían la vida por él. Incluso si se encontrara en una situación similar, lo consideraría un honor. Con una mirada seria, le dijo:
—Señorita Camelia, creo que es demasiado duro juzgar a su hermana, seguramente es solo una coincidencia.
—Lo dice porque no conoce a mi hermana —replicó