328. LA CONFESIÓN DE CAMELIA

Camelia cerró los ojos mientras se estremecía por completo, reviviendo el momento del ataque una vez más. Ariel se acercó para abrazarla, pero ella se alejó con los ojos desorbitados, continuando su discurso como si estuviera poseída. Comenzó a moverse de un lugar a otro, gesticulando y estrujando sus manos.

—Era como si mi cuerpo no respondiera. Solo reaccioné cuando Leandro golpeó a mi abuela con el arma para silencia
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