Mundo de ficçãoIniciar sessãoErnesto todavía cuida a Camelia, mientras ve el desorden a su alrededor y a su compañero fuera de control, todavía golpeando el cuerpo inerte de Leandro.
—¡Deja eso, Israel, y ve a ver si la abuela está bien! Tenemos que ir al hospital, señora. ¿Por qué no nos llamó? —el grito de su compañero atraviesa la niebla de su mente. —Israel, haz lo que te pido, yo avisaré a todos. &md






