¡Tan bella mi madrina!
—¿Tú aquí? —Sarah observa al hombre que tiene enfrente y piensa «Los dioses debieron tardar siglos esculpiendo a ese rostro perfecto, sus bellos ojos azules que logran oscurecer o aclararse de acuerdo a su estado de ánimo; su cuerpo posee cada músculo en su lugar, en la proporción adecuada y como si fuese poco ese uniforme de piloto que lo hace ver demasiado sexy». Trata de contener la respiración y el aire de sus pulmones, pero el palpitar y la humedad de su parte íntima es algo que no logra fr