—¡Eres una pervertida!… ¡Hay público y tú me pones demasiado caliente! —están en medio de la playa en una fiesta nocturna que ofrece el hotel para los huéspedes. El tequila ha hecho efecto. Montse baila muy pegadita de su esposo, además con sus manos traviesas llega hasta su entrepierna y comienza a acariciarla hasta que aquella parte antes gelatinosa ahora parece una espada firme y dura para ser usada.
Patricio siente cómo su parte baja empieza a doler de lo aprisionada que está dentro de su