El impacto del clímax dejó a los medios en un mutismo absoluto.
Los paparazzis comenzaron a bajar las cámaras, abrumados por la contundencia de un líder que, en lugar de actuar como un marido humillado, reclamaba el nido con la fuerza de un cazador que no teme al invierno.
Alaric caminó con pasos fi