Tamara se acomodó la gabardina en silencio, una vez más Erick la había rechazado.
Su padre y su suegro le habían advertido sobre embarazarse, era lo primordial, tener un heredero para ambas familias.
“Tamara regresa a la casa, tengo un compromiso”. Erick le dijo observando su reloj.
Tamara frunció el ceño. “¿A esta hora?”. Ella molesta lo interrogó. “¿Tienes otra mujer?”.
Erick se apretó los ojos. “No, solo tengo un compromiso, será mejor que vuelvas, no me esperes llegaré tarde a la casa”.