Dinora nerviosa se mordía las uñas, esperaba que David vendiera a buen precio su pintura.
Su teléfono sonó. “Hola, Alonso… Si, es la pintura de David… sí, ¿Qué? Tus amigos están a la espera de la subasta…” Ella conversaba con su novio.
Marina también estaba algo inquieta y nerviosa, Carlos apretó su mano regalándole una sonrisa para tranquilizarla.
Ella sonrió y se recargó en su pecho respirando profundo.
La puja empezaba a las ocho de la noche y en la página, las visitas para ver la pintur