GINA.
Escucho a lo lejos la voz de mi amiga conversando con Frederick mientras caminamos hacia la entrada de mi departamento y mis pensamientos siguen inertes pensando en él…
Aun le importo, fui una idiota en creerle… Necesito saber qué está sucediendo…
—Sueltame, Frederick —susurra mi amiga nerviosa captando mi atención—. ¿No ves cómo está…?
—Cucciola, confía en mí…
Mi amiga lo mira entrecerrando los ojos antes de girarse de nuevo hacia mí, y él suspira sacando un cigarrillo llevándolo a su