GINA.
Una suave caricia recorre mi espalda, erizando los vellos de mi cuerpo, y sonrío en respuesta, reconociendo su toque. Giro mi rostro hacia él, encontrándome con su mirada ambiciosa que observa mis labios, y luego me acerca hacia él, uniéndonos de nuevo en medio de su gran cama.
Roza levemente con su boca la mía, y cierro mis ojos ansiosa por volver a sentir su toque, el cual llega en unos segundos, pero de una forma delicada, mordiendo y lamiendo mis labios como si los estuviera explorand