Una semana después en la que Sergey se había visto mal y a otras veces más mal, tanto que en ocasiones llegó a pensar que no viviría más y que se perdería el poder ser feliz con Isabella y sus hijos.
— Ivanov, el notario y el abogado ya están aquí, el otro señor es el secretario. Le he pedido a Isabella que se quedara a cuidar de Griselda para ir a la compañía a ver unos asuntos, así que no creo que se aparezca por aquí en un rato.
— Bien, trataré de apresurarme con esto, ¿Irás a la compa