Esa mujer no merece piedad.
Los hermanos Rossi pasaban por uno de los peores momentos de sus vidas, afortunadamente sus padres estaban ahí para apoyarlos.
— Isabella, mis hijos, ¿Cómo están? Quiero que queden fuera de esto, del hospital, de preocupación, y que se queden en casa.
— Ellos están en la villa como lo pediste. Hay guardaespaldas dentro y fuera de la mansión, ellos no estaban muy convencidos de dejarte aquí, pero les pedí ser buenos. Los he dejado comiendo una rica merienda.
— Son tan valientes, sin du