Te destruiré si te atreves a enamorarla.
La mirada azul y dura del ruso se volvió suave al mirar a su mujercita, pronto la tomó en sus brazos y la levantó del piso.
— Segey... Bájame, no estoy enferma, solo... solo, creo que tengo un bicho en el estómago, Pero estaré bien.
Evidentemente la palidez del bello rostro de la chef decía otra cosa.
— ¿Debes estar bromeando? ¡Te ves bastante mal, no puedes continuar trabajando en este estado, no te lo voy a permitir, te llevaré al medico de inmediato!
El hombre ruso esperaba la hab