El bebé es un Rossi.
Los trillizos esperaron la respuesta de mamá, Isabella no tuvo más remedio que responder.
— Por supuesto, ahora vámonos a casa. — La bella chef seguía sintiéndose mal, a duras penas caminó hasta el coche, apenas subió cerró los ojos y se quedó dormida.
A Sergey no le gustaba para nada verla así, pero ya había accedido por lo menos volver a casa.
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En el hospital, después de esperar ya mucho tiempo y estar bastante impacientes. El doctor que atendía a Griselda por fin salió a habl