No soy un fetichista...
Ismael sintió el fuerte jalón de la toalla y como se deslizó por su cintura. Había quedado completamente desnudo frente a aquella bella señorita, su rostro estaba ilegible. Solo la miraba sin parpadear.
Griselda. Pestañeaba su verde mirada una y otra vez frente al miembro viril del hombre que con su perfecta anatomía la tenía hechizada. Su rostro estaba sonrojado como nunca antes lo había estado jamás. El era el ejemplar masculino más atractivo que había visto en toda su vida.
Para la her