No quiero a un cuñado que te compre.
Sergey que tenía el rostro tenso por el enfado, vió venir a Romen con una charola que olía bastante bien. Le fué servida su cena, está vez si era una deliciosa langosta, él hombre sonrió de lado porque había logrado su objetivo.
— Está servido señor. Por cierto, la señora le envía un mensaje, dijo que solo accedió a autorizar que le trajera la cena porque los trillizos intercedieron por usted. Esos niños lo adoran jefe.
El mensaje le dijo a Sergey que su mujercita seguía enfadada con él,