No hables bien de otro hombre en mi presencia.
Isabella y Sergey escucharon a su hijo y lo primero que pensaron es que habían sido atrapados con las manos en la masa... por segunda ocasión.
— ¡¿Qué...? ¡Hay por dios, mi hermano está aquí! ¡Me va a encontrar contigo... y en esta situación tan bochornosa, carajo, carajo! ¡Sueltame, sueltame y sal de mi habitación, Si Isamel te encuentra en mi recámara y semidesnudo, yo...! ¿Qué hago ahora? No le he dicho que te quedaste en mi villa y que...
Isabella se había olvidado de que estaba desn