Los trillizos defienden a su padre de su querido tío.
La bella chef se sonrojó con la profunda respuesta que el CEO ruso le dió, buscó un dejo de mentira en su fría mirada pero no encontró nada, él le estaba hablando con la verdad.
— Yo... me voy a vestir — La mujercita salió huyendo hacia el enorme y amplio armario que tenía para ella sola. Sergey se quedó y se metió bajo la regadera.
Al salir ya estaba sobre la cama un costoso traje verde olivo, camisa negra, ropa interior, calcetines y zapatos a juego. El asistente Enrique ya se había enc