Necesidad de ti.
El CEO parecía estar en un trance de celos, Alina se convirtió en su mayor obsesión apenas la conoció. No descansó nunca mientras la cuidaba a la distancia, ella era su pequeño conejito de cola esponjada tierno y adorable que amaba.
Los nudillos del CEO estaban blancos por lo mucho que apretaba el volante. Estaba celoso, estaba rabioso, quería destrozar al menos la mitad del mundo.
— ¿Dorian, no te he demostrado lo suficiente cuánto te amo, lo que eres para mí? Es verdad que al principio,