El honor de Alina ha sido salvado.
Lágrimas de rabia brotaban de los ojos de la bella pero malvada señorita Altamirano, por fin salía a la luz todo lo despreciable que le había hecho a su prima sin importarle el lazo de sangre que las unía.
Los invitados y muchos hombres casaderos que habían asistido al evento miraban de forma despectiva a la engreída mujer que en esos momentos no era más que una marginada de la élite.
— Es mejor que te vayas Sofía. Este es un evento para gente decente, no para zorras como tú, ¿Quien de n