Demasiado traviesos para una dulce nena.
El CEO se quedó de pie mal encarado, necesitaba una explicación,por qué no se le creía a él.
— Estoy esperando tu respuesta mujercita... — El hombre tenía las manos en la cintura.
— Ohhh, no seas gruñón Sergey, es obvio que voy a creerle más a Ismael que a ti por qué mi hermano si va a decirme la verdad por dura que parezca, en cambio tu me ocultarás las cosas para que yo no me preocupe, ¿O me equivoco?
— No te oculto nada, ¿De que hablas? Siempre te hablo con la verdad. Es verdad que