Una insinuación ardiente.
Esa tarde noche la familia ivanov cenó y convivió de lo más contenta, parecía que el alma les había regresado al cuerpo de nuevo.
Isabella observaba todo a su alrededor, ella estaba un poco pensativa.
— Querida, estás muy callada, ¿Dime si te sucede algo? ¿Si sientes alguna molestia en la barriga, o sientes dolor? Debes decirme, iremos enseguida al hospital a que te vea médico. — El CEO se estaba preocupando.
— No tengo dolor Sergey, el embarazo está bien, el bebé se ha estado moviendo