Aún no se como conseguir despistar al coche que me estaba siguiendo todo el camino, pero llegue a la casa de Carla con un fuerte estado de ansiedad. Cuando entré en la casa, ella que me conocía muy bien, se acercó a la puerta de la casa donde yo me encontraba, viendo cómo su cara era de preocupación. Nada más entrar en casa, apoye mi espalda en la puerta, ya que las piernas no paraban de temblar y la respiración que tenía era muy agitada mientras que las lágrimas caían por mi rostro sin que yo