Baje del coche y empecé a correr hasta la puerta de la cafetería para no mojarme mucho, cuestión que fue como una misión imposible ya que cuando entré en el local estaba bastante mojada. Nada más entrar vi a Carlos que estaba sentado al fondo con una copa de vino en su mano, me fui acercando a donde estaba, levantándose Carlos enseguida que cruzamos nuestras miradas.
— Hola Alex, ¿cómo estás? no te habré pillado en mal momento espero — me dijo, dándome un beso en mi mejilla
— No tranquilo, acab