Después de lo que pasó en mi despacho Duncan y yo nos fuimos de mi despacho hacia el garaje que estaba fuera del edificio donde tenía aparcado su coche. Abrió amablemente la puerta para que yo me sentara primero dentro del vehículo sentándose él en el asiento del conductor después
— ¿A dónde vamos?¿A dónde me llevas?----Pregunté, a ver que no cogía el camino hacia nuestra.En casa.
Me di cuenta de que tenía una sonrisa pícara en sus labios y un brillo muy especial en sus preciosos ojos.aunque s