Deje mi bolso en el perchero dirigiendome después hacia donde estaba mi mesa del despacho, Cuando me senté, me quedé mirando fijamente al vacío, ya que Denise era la alegría personificada, Encendí mi ordenador dispuesta a trabajar, pero me fije en que por un momento el día estaba nublado y gris igual como yo tenía mis pensamientos y mi corazón. El silencio que había y la soledad me parecía una mala broma del destino, Me puse mis manos en mi frente ya que tenía muchas ganas de llorar, pero pensé