A eso de las ocho de la mañana, Blake se despertó y tenía abrazada a Karolina, aquella pequeña bata de seda ya no estaba en su cuerpo, con el movimiento de ella dormida, la bata estaba debajo de ella y él frente a ella.
La chica abrió los ojos y al ver a su jefe a su lado no supo cómo reaccionar, el hombre hizo si continuara dormido, ella volvió a cerrar los ojos suspirando fuertemente.
Ambos haciéndose pasar por dormidos se quedaron así por algún tiempo.
-Señor, señor, Crasso creo que debe vol