CAPÍTULO TREINTA Y UNO: DESPERTAR CON UN MATUTINO.
Matthew.
Alice cae exhausta sobre mi pecho sudoroso. Me dejo caer sobre el colchón con ella aún en mis brazos, manteniéndola rodeada. Permanecemos unidos; mi erección sigue cálida y palpitante dentro de ella.
El calor residual de su orgasmo se siente en lo profundo de mi ser. El olor a sexo, sudor y el perfume de Alice es un cóctel que me embriaga. Sostengo su cuerpo tembloroso; esta fuerza protectora es un instinto que no puedo apagar.
Me p