56| Pocas respuestas.
La cena fue silenciosa, pero a pesar de eso, Adrián disfrutó de estar nuevamente en su casa, de estar al lado de su hermana. Aunque no compartieran la misma sangre, ella era su hermana. Era más hermana de lo que Alfonso jamás sería.
Adrián sabía que podría convencerla, solo tenía que darle una buena razón, una muy simple y precisa. Por eso, después de que terminaron la cena, estiró la mano y agarró la de su hermana, Ana María, apretándola con fuerza. Cuando los ojos de la muchacha se posaron en