55| Solos.
Adrián observó cómo su hermana se alisó el vestido de flores que traía y salió hacia la cocina.
— Cierren la puerta antes de irte — dijo como despedida.
Ambos hombres se miraron y entonces el policía se encogió de hombros.
— ¿Y ahora qué?
Adrián se recostó en el mueble. Se sentía cansado, tan agotado. ¿Tendría fuerzas para todo lo que continuaría ahora?
— Mejor descansemos. En un rato hablaré con ella, trataré de convencerla, pero no te prometo nada. Es la mujer más terca que conozco en la