Una promesa de matrimonio.
El silencio reinaba en el despacho del Pakhan.
Las gruesas cortinas permanecían cerradas y, sobre el escritorio de madera oscura, descansaba el informe del enfrentamiento ocurrido la noche anterior.
Entre las páginas aparecían los nombres de los caídos esa noche.
Alexan figuraba entre ellos. Un hombre que había dejado su vida entera a la bratva, valiente, leal, un estratega excelente.
El líder de la organización cerró lentamente el expediente.
Durante décadas, Alexan había servido