La visita del pequeño bebé Rodríguez.
Irina permaneció inmóvil en medio del salón.
Los murmullos se mezclaban con el sonido de las cámaras y los discretos comentarios de la élite empresarial.
Lo que durante años había construido con apariencias acababa de desmoronarse en cuestión de minutos.
Pero, detrás de la humillación, algo mucho más oscuro comenzaba a crecer.
Mientras Rodrigo subía al escenario para dirigir el discurso del aniversario de la Corporación Ivanov, ella lo observó con una intensidad casi obsesiva.
"No.