Yuri Romanov, había estado a la espera de la decisión del concejo, pero el tiempo pasaba y no parecía haber buenas noticias.
El antiguo auditorio del Consejo Nacional de Médicos permanecía en un silencio casi sepulcral.
Yuri Romanov estaba de pie frente a la mesa donde se encontraban los miembros del consejo disciplinario que lo estaba evaluando.
El impecable médico que alguna vez había sido admirado por su brillante trayectoria, ahora lucía agotado, con el orgullo hecho pedazos.
— Docto