Enemigos poderosos.
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La noche había caído sobre Moscú, cuando las luces de una antigua mansión comenzaron a encenderse una por una.
La propiedad pertenecía a la familia Belinsky y llevaba años sin recibir invitados.
Estaba rodeada por árboles y protegida por un muro de piedra, parecía el lugar perfecto para una reunión que nadie debía conocer.
Tres automóviles negros atravesaron el portón principal.
El primero pertenecía a Levie Volkov.
El segundo, a Alekséi Makarov.
El tercero, a Dimitri Belinsk