Ella me gusta, me gusta mucho.
Apenas pasaron a Mia a una lujosa habitación privada que tenía todo lo que podía necesitar.
Rodrigo tomó a Eliester de la mano y lo condujo hasta la habitación.
— Vamos, campeón. Hay alguien que tienes que conocer.
— ¿Quién? — Preguntó el pequeño, caminando con curiosidad.
Rodrigo abrió la puerta.
Dentro, Mia descansaba en la cama mientras Liam permanecía sentado a su lado.
Entre los brazos de Mia estaba la recién nacida, envuelta cuidadosamente en una pequeña manta.
Eliester se de