El rugido del magnate.
El restaurante privado del edificio Cienfuegos era sinónimo de elegancia. Estaba reservado para las importantes reuniones con altos ejecutivos internacionales.
Manteles blancos, vajilla de porcelana y ventanales con vista a la ciudad componían un escenario impecable.
Sin embargo, aquella mañana, el verdadero espectáculo estaba sentado alrededor de una mesa.
Liam Rodríguez ocupaba el lugar junto a Mia.
Frente a ellos estaba Adrián Moreau.
Las sonrisas eran cordiales.
Las miradas, no