La cena fue un espectáculo incómodo para ambos. Brith y Brihana estaban sentados uno frente al otro, mientras Eleanor hablaba animadamente sobre sus viajes y anécdotas familiares. Ambos fingían sonrisas y asentían en los momentos adecuados, pero la tensión entre ellos era palpable.
Brith no podía dejar de mirar a Brihana. Su rostro estaba sereno, pero sus ojos evitaban encontrarse con los suyos. Cada vez que ella levantaba la copa para beber, sus movimientos eran precisos, casi mecánicos, como