Brith conducía a toda velocidad por las calles vacías de la ciudad. Las luces de los postes y los semáforos pasaban como destellos borrosos a través del parabrisas, pero él no veía nada. Su mente era un torbellino de emociones: rabia, desesperación, frustración, y sobre todo, una profunda sensación de fracaso. Estaba a un paso de recuperar a Brihana, de volver a construir lo que había destruido con sus errores, y ahora esto. ¿Cómo había llegado a este punto? ¿Por qué no podía hacer las cosas bi