Mundo ficciónIniciar sesiónLara no hizo el menor movimiento, pero al instante sus ojos se perdieron en el temible índigo y sobre sus mejillas se desplazaron veloces y rojizas franjas.
_ ¡Sosiégate, por favor! _ le suplicó la anciana _ Sé que es difícil de entender, pero son nuestros aliados ahora.
La muchacha le dirigió un gesto de exasperada incomprensión, y la regente se apresuró a explicarle cómo había conocido a Dominic y c&oa







