Mundo ficciónIniciar sesiónCabaña de Sean.
Sentada en un extremo del porche de la cabaña Lara disfrutaba la caída de la tarde. Después de dos días durmiendo sin interrupción, y otra semana soportando los dolores más insólitos que se podrían imaginar por fin su cuerpo parecía haber vuelto a la normalidad; y la chica, arrebujada en una manta gruesa, había logrado dar los primeros pasos fuera de la casa







