27. CONVERSANDO CON ALEXANDER
Como siempre, Alexander pone mala cara en cuanto pongo mi música. Me resulta divertido molestarlo, debo admitir. Eso hace que disfrute aún más de mis canciones. Llevo días sumido en un mar de trabajo de oficina, y los openings de Naruto y el ejercicio me han mantenido a flote. Me llenan de energía, justo lo que necesito para no hundirme en la rutina.
—No puedo creer que a un grandulón como tú le gusten esas cosas aún —dice con desdén, mientras me lanza una mirada burlona.
Le devuelvo una mirada