Lucy Lowy
-Querida, no vayas con la espada desenfundada, primero escucha y después decide, recuerda que estas embarazada mantente tranquila hija.
-Gracias mamá Myla, lo haré gracias.
-Yo también los quiero, anda ve yo me quedo con mi hermoso nieto.
Llegue al recibidor y estaba sentado junto al niño, su hijo. El semblante de Julián era deplorable, ojeras, había perdido mucho peso, sin cabello y sin cejas. Mi madre mantenía el buen animo durante las quimios y hacía bromas por la falta de cabello