—No quiero saber nada. Cuando vayamos al compromiso de Antony, tienes que llevar pareja. —El grito de Delia se convirtió en el saludo de aquella mañana.
—¿Pareja para quién, mamá? ¿Para Antony? —bromeó Altezza, recibiendo a cambio una mirada cargada de sarcasmo.
—Por supuesto que para ti. ¿Cómo se te ocurre que le voy a buscar pareja a Antony? Está claro que asistiremos a su compromiso con Claire —respondió Delia, con la voz teñida de emoción.
La noche anterior, Altezza no regresó a su apartame