Parte 13
—Ya es bastante tarde… creo que es hora de que me marche.
Altezza se puso de pie, tomó la chaqueta que había dejado sobre el respaldo del sofá, aunque no se la puso. En algún momento —Adaline ni siquiera supo cuándo— se había aflojado la corbata, desabrochado los gemelos y arremangado la camisa hasta los codos, dándole un aire mucho más relajado… muy distinto al jefe dominante que ella conocía en la oficina.
—Ven a visitarnos cuando tengas tiempo.
—¿De verdad me recibirían? —preguntó A