De repente comienza a sentir mareos y náuseas, algo en su interior se remueve, su pecho se agita y la visión se le vuelve borrosa. Se sostiene de un árbol y poco a poco recupera el color y la noción de lo que la rodea.
—No te ves bien...
Escucha aquella voz conocida y levanta la mirada. No puede evitar sonreír al percatarse que se trata de Nicolae.
—Eres tú. De verdad volviste por mí... —Trata de acercarse, pero sus piernas flaquean.
—¿Qué te ocurrió? No te ves bien, debemos marcharnos de aquí