Ella observó desde la ventana de arriba.
Su auto se había detenido en el portón a las nueve y cuarenta y tres. Ella había estado en la sala de estar cuando lo escuchó en la calzada, ese sonido específico de un auto que venía de la ciudad y no del camino local, y se movió hacia la ventana sin decidirlo.
Las luces a través del hierro. El auto estacionado justo más allá del portón, con el motor todavía encendido. No podía ver su rostro desde esa distancia. Solo el auto. Solo el hecho de que estuvi