Milán funcionó como siempre funcionaba para ella.
El primer día fueron reuniones. La revisión de supervisión de la fundación duró tres horas y cubrió todo lo que necesitaba cubrir. La negociación de la propiedad por la tarde fue mejor de lo proyectado. El interlocutor al otro lado de la mesa era experimentado y directo, y los términos a los que llegaron a las cinco eran términos que podía llevar de vuelta a la junta sin reservas.
Cenó sola en un lugar pequeño cerca del hotel, pasta y una copa d