CAPÍTULO 36
NUEVA VIDA
La tristeza en mi interior era infinita.
Por un momento llegué a pensar que todo había sido solo un mal sueño, una maldita pesadilla, pero no, al abrir los ojos, la cruel realidad me recibió con los brazos abiertos.
Recorrí la habitación con la mirada, buscando a Dante, pero no estaba.
Intenté incorporarme sobre la camilla.
Una punzada de dolor atacó mi vientre recordándome lo que había perdido.
Comencé a llorar de nuevo.
≪ ¡Mi bebé!, ¡Perdí a mi bebé! ≫
¿Cómo fui tan est