41. ¡TOC, TOC!
Paula estaba terminando de tomar una ducha, cuando su nuevo teléfono sonó. Tenía la esperanza de que la llamada fuese de alguno de los trabajos para los que se había postulado.
—Buenos días —saludo con esa dulce voz que pocos le conocían.
—Angelito, angelito, decidiste volver por este demonio que espero pacientemente.
El teléfono cayó al suelo, todo su cuerpo quedo completamente congelado, sus mejillas que estaban sonrojadas por el agua caliente, ahora se veían pálidas. No pudo moverse, no pu