Una pareja de cuento de hadas.
Al día siguiente el Jeque ya estaba temprano por la mañana en su oficina, estaba demasiado ocupado revisando las incontables empresas que tenía a su cargo. Aún así se dió tiempo para llamar a su villa.
— Señor, ¿Quiere saber sobre la señora Ali?
— Por supuesto, de no ser así para que llamaría. ¿Cómo está ella?
— La señora amaneció de mejor humor está mañana, ya ha desayunado y ahora mismo está dando un paseo por el jardín.
— Mm, ¿Se abrigó bien?
— Si, ella está... Solo se le miran